A
principios de 1999 un grupo de mexicanos, preocupados por los problemas
de corrupción globales y en particular de su país,
decidimos crear Transparencia Mexicana. Se trata de una organización
no gubernamental que enfrenta el problema de la corrupción
desde una perspectiva integral, a través de políticas
públicas y actitudes privadas que vayan más allá
de la consigna política, para generar cambios concretos en
el marco institucional y en la cultura de la legalidad en México.
Convencido de que la corrupción adopta características
específicas en cada país, este grupo de mexicanos
constituímos una organización adecuada a los requerimientos
de México. Sin embargo, consciente de las constantes interacciones
de la economía nacional, el núcleo fundador de Transparencia
Mexicana buscó en Transparency International, organismo internacional
con amplia experiencia en el combate a la corrupción para
promover el crecimiento económico, la información
y experiencia recabada en el ámbito internacional. Transparency
International reaccionó con interés a esta solicitud
abriendo sus puertas a las preguntas e inquietudes de este grupo
de mexicanos.
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Transparencia
Mexicana tiene entre sus objetivos:
Promover la consolidación
de una cultura ciudadana de respeto a la legalidad. Para ello, Transparencia
Mexicana busca mejorar la comprensión de dicha cultura, así
como los retos que una ética social supone. En este sentido,
la discusión ética no trata sólo de la convicción
interior, sino también de una nueva relación con la
colectividad.
Analizar e integrar
propuestas en torno al aparato educativo y al sistema de valores.
No todo puede estar normado. Es por ello que Transparencia Mexicana
se interna en el terreno de la cultura cívica y los valores
de los mexicanos. Entender los valores de transparencia y respeto
a la legalidad que tanto el sistema educativo, como los medios y la
familia transmiten, es una tarea esencial para producir una nueva
cultura en contra de la corrupción.
Establecer alianzas y redes de combate a la corrupción. Tanto
en el ámbito internacional, a través de Transparency
International, como en los distintos estados del país, Transparencia
Mexicana busca establecer coaliciones que promuevan políticas
concretas para reducir los márgenes de corrupción. Del
mismo modo, Transparencia Mexicana promueve la aparición de
organismos regionales o locales, que compartan sus líneas generales
de trabajo, y que encaren el problema de la corrupción desde
otros niveles de gobierno y de la actividad empresarial.
Mantener una vocación
de servicio y asesoría. Los objetivos de Transparencia Mexicana
incluyen la generalización de medidas exitosas para combatir
la corrupción. Para ello, Transparencia Mexicana busca asesorar
a los organismos involucrados en decisiones con riesgo de corrupción
con información y acciones concretas que permitan reducirlo.
Definir algunas
de las acciones necesarias para fortalecer la constitucionalidad de
la vida pública y privada en el país. Se trata de generalizar
la defensa de la legalidad como una forma institucionalmente eficaz
y económicamente rentable de participar en sociedad.
Diseñar
un sistema de estímulos en el combate a la corrupción.
Más allá de la denuncia, Transparencia Mexicana busca
señalar las actividades dañinas para la vida económica
e institucional del país, pero también pronunciarse
a favor de las acciones e instituciones que resulten exitosas en el
enfrentamiento contra la corrupción. Transparencia Mexicana
también enfatizará el trabajo de ciudadanos e instituciones
que cumplen con sus funciones y resisten la corrupción.
Recabar información
y realizar estudios conducentes a mejorar el conocimiento sobre el
problema de la corrupción y sus consecuencias. En este sentido
guarda relevancia central el trabajo sobre las instituciones y marcos
normativos, así como las reformas necesarias para estimular
o fortalecer zonas de transparencia.
El máximo
órgano de Transparencia Mexicana es el Consejo Rector constituido
por el núcleo fundador. A él se pueden sumar nuevos
miembros siempre y cuando sean propuestos por tres de los fundadores
y no reciban ningún veto. El Consejo Rector es presidido anualmente
por uno de sus miembros y es electo por mayoría simple. Este
órgano es el encargado de elaborar las líneas de trabajo
de la institución. Se trata de estrategias de índole
general que permitan impulsar políticas públicas que
incidan en el combate a la corrupción.
Manuel Arango
Sergio
García Ramírez
David Ibarra Muñoz
Humberto Murrieta
Olga Pellicer
Felipe Pérez Cervantes
Ricardo Pozas Horcasitas
Federico
Reyes Heroles
Luis Rubio
José Sarukhán
Ulises Schmill
Bernardo Sepúlveda
Alberto Tiburcio (Comisario)
Emilio Carrillo Peñafiel (Secretario
del Consejo Rector)
El
Consejo Rector propone a un presidente ejecutivo. Él es el
encargado de dar seguimiento a los proyectos, investigaciones y análisis
que el Consejo Rector señale. Para ello cuenta con el apoyo
de la Dirección del Capítulo Nacional, la Dirección
de Evaluación de Proyectos y la Coordinación del Programa
Pactos de Integridad. El presidente ejecutivo rendirá anualmente
al Consejo Rector un informe de labores. Con ese material el Presidente
del Consejo en turno, a su vez, informará a la opinión
pública nacional e internacional y a Transparency International
de sus actividades.
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Para
cumplir con sus objetivos, la relación de Transparencia Mexicana
con diversos aliados estratégicos es central. Por un lado,
Transparencia Mexicana busca establecer convenios de cooperación
y actividades en común con organismos públicos y civiles
con propósitos y objetivos que coincidan con los de Transparencia
Mexicana y que permitan extender el ámbito de trabajo de la
organización. Este es el tenor de la relación con Transparency
International, cuya experiencia y prestigio en el tema, llevaron al
Consejo Rector de Transparencia Mexicana a considerarla como parte
central de su trabajo. De hecho, al constituirse como capítulo
nacional de Transparency International, Transparencia Mexicana destina
un área específica para dar seguimiento a los acuerdos
de esta red internacional anticorrupción. Otras alianzas incluyen
a movimientos ciudadanos o grupos de trabajo académico, dedicados
a actividades que sin tener referencia directa con el problema de
la corrupción, son esenciales para promover su combate.
Por otra parte, Transparencia Mexicana busca definir
espacios de encuentro entre grupos empresariales, gubernamentales
o civiles para intercambiar información y experiencias sobre
el tema de la corrupción. Transparencia Mexicana se convertirá
así en un gestor de áreas o islas de transparencia,
zonas donde la convergencia de actores y medidas institucionales
en contra de la corrupción, permitan reducir su crecimiento
y, eventualmente, su hegemonía.
Finalmente, Transparencia Mexicana busca generar
grupos estatales y locales que integren una red nacional de información
y trabajo sobre el tema. Ello permitirá tanto la sistematización
de las experiencias locales, como la posibilidad de incidir de mejor
forma en las diversas realidades del país.
Secciones regionales y estatales
El Consejo Rector convoca a distintos núcleos
de mexicanos en el país a constituir sus secciones estatales
o regionales. Dado que las formas de integración y organización
de los capítulos nacionales son totalmente libres, el Consejo
Rector decidió trasladar este mecanismo en un nivel regional
o estatal. El único requisito es compartir los lineamientos
generales de Transparencia Mexicana y de Transparency International,
plasmados en su acta constitutiva y coadyuvar con las líneas
de trabajo anuales establecidas por el Consejo Rector. Se sugiere
a las secciones regionales o estatales que, con el fin de homologar
la presencia pública de la institución, utilicen la
palabra Transparencia en sus denominaciones particulares.